TRABAJOS

El pintor chileno Javier Marticorena recibe un inesperado encargo: retratar a "Cabezón", un Mastin Inglés. Para ello debe aceptar a regañadientes que el perro, de inmensas proporciones, pernocte en su pequeño taller casa por un par de días. En medio de esta insólita convivencia y de las dificultades propias de alguien sin experiencia con mascotas, la confección del cuadro no sólo pondrá a prueba la relación entre el artista y el modelo, sino también la condición humana y animal.